América Latina y el Caribe

  • Brasil: caña de azúcar transgénica genera controversia

    Luisa Massarani

    16/06/17

De un vistazo

  • Barrenador de la caña causa pérdidas de alrededor US$ 1,5 mil millones al año

  • Expertos alertan sobre la falta de estudios de impacto ambiental en Brasil

  • Súper plagas y daños a la biodiversidad están entre los riesgos advertidos por especialistas

La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad de Brasil aprobó el 8 de junio una variedad de caña genéticamente modificada que produce una toxina insecticida capaz de matar a la oruga Diatraea saccharalis, conocida como barrenador del tallo de la caña. Es el segundo país, después de Indonesia, que aprobó el cultivo comercial de la caña de azúcar genéticamente modificada.

El barrenador es una de las principales plagas en los cañaverales del centro-sur de Brasil, causando pérdidas de aproximadamente US$ 1,5 mil millones al año.

Los datos no indican que la variedad de caña tenga el potencial de hacer algún daño al medio ambiente o a la salud humana o animal”.

Jesus Aparecido Ferro, Universidad Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho


“Los programas de mejoramiento genético no pudieron generar plantas resistentes a esa plaga, y los controles químicos existentes no son eficaces y agreden severamente al medio ambiente”, explica a SciDev.Net Adriana Hemerly, profesora de la Universidad Federal de Rio de Janeiro.

“De esta forma, la herramienta biotecnológica desarrollada ayuda a resolver un problema que otras tecnologías no lograron, y su aplicación comercial ciertamente tendrá un impacto positivo en la productividad de la caña de azúcar en el país”, evalúa.

Para Jesus Aparecido Ferro, miembro de la CTNBio y profesor de la Universidad Estadual Paulista Júlio de Mesquita Filho, el caso fue muy bien discutido, desde diciembre de 2015, cuando el Centro de Tecnología Canavieira envió la solicitud de aprobación comercial de la caña de azúcar.

“Los datos no indican que la variedad de caña tenga el potencial de hacer algún daño al medio ambiente o a la salud humana o animal”, dijo a SciDev.Net.

Otro miembro de la CTNBio y profesor de la Universidad Estadual de Campinas, Aníbal Eugênio Vercesi, afirma que la tecnología utilizada –la incorporación de una toxina aislada de la bacteria Bacillus thuringiensis (Bt) en el genoma del cultivar propiciando que se vuelva insecticida para las larvas de algunos insectos– “está siendo usada por 20 años y es muy segura”.

Sin embargo, Valério De Patta Pillar, también miembro de la CTNBio y profesor de la Universidad Federal de Rio Grande do Sul, señala deficiencias en los experimentos de evaluación de riesgo ambiental y la ausencia de evaluaciones de los efectos del consumo de la variedad modificada de caña de azúcar en animales domésticos y humanos.

Además, según Pillar, faltan datos sobre la frecuencia con que ocurre el cruzamiento de la variedad con otras variedades silvestres, así como sobre las especies evaluadas, las técnicas utilizadas y los efectos resultantes.

Rogério Magalhães, analista ambiental del Ministerio del Medio Ambiente, también expresó preocupación con la liberación comercial de la caña transgénica.

“Entiendo que los estudios relacionados con los impactos que la caña genéticamente modificada pueden causar a la biodiversidad brasileña no fueron hechos por la empresa poseedora de la tecnología, lo que es muy importante, ya que en Brasil hay otro clima, otras especies, otros suelos”, afirmó a SciDev.Net. Entre los riesgos de la caña de azúcar transgénica señalados por Magalhães está la contaminación de sus parientes silvestres. “El pariente silvestre contaminado con la caña de azúcar transgénica tendrá ventajas competitivas sobre los otros individuos no contaminados, pues presentará resistencia a insectos-plaga que los otros no van tener”, explicó.

Otro riesgo que Magalhães advierte es daños a la biodiversidad. “Estudios realizados fuera de Brasil comprueban que la proteína Cry proveniente de los organismos genéticamente modificados provoca daños a insectos que no son objetivo, a la fauna del suelo y a microorganismos”, dijo.

Además, afirma, ya existen algunas plagas resistentes a la proteína Cry, lo que está llevando los agricultores a aplicar agroquímicos que producen daños al medio ambiente y a la salud humana.