América Latina y el Caribe

  • Combustibles de alga no serían aptos para países en desarrollo

    Joel Winston

    19/07/13

De un vistazo

  • Países tropicales tienen la tierra y el clima para beneficiarse de los biocombustibles de algas

  • Pero un estudio dice que carecen de conocimientos para desarrollarlos

  • Los países de ingresos bajos deben desarrollar habilidades e investigación relevante

Incertidumbres significativas sobre el desarrollo de biocombustibles de algas y la falta de capacidades de investigación y desarrollo hacen de esta potencial fuente de energía una opción inadecuada para países en desarrollo, de acuerdo con investigadores de la Universidad de las Naciones Unidas en Japón.
 
Las temperaturas favorables para el crecimiento y las vastas áreas de suelo sin explotar que se encuentran en los trópicos han llevado a especular que esta tecnología podría ofrecer energía sostenible y un impulso económico para el mundo en desarrollo.
 
Pero un estudio publicado en Energy Policy este mes (6 de julio) sugiere que los países desarrollados carecen de conocimientos científicos para transformar esos biocombustibles en realidad.
 
Los biocombustibles hechos de cultivos como maíz y palmeras son una fuente de energía renovable establecida, pero han sido criticados por ocupar mucha tierra cultivable y contribuir al cambio climático.
 
Por lo tanto, el interés reciente se ha centrado en los biocombustibles que no requieren tierras de cultivo, pues están hechos de algas microscópicas que crecen en el agua.
 
Ahora, los investigadores han analizado la literatura sobre los biocombustibles de algas, destacando las incertidumbres y las preocupaciones relativas a los niveles de producción de energía y la viabilidad comercial de tecnología.
 
Estas preocupaciones incluyen la necesidad de una producción a gran escala para que sea económica y los altos costos de las plantas e infraestructura. También involucra las incertidumbres científicas relacionadas con variables que incluyen el cómo la elección de las especies de algas, su tasa de crecimiento y el ambiente en el que crecen afectan la producción de energía.
 
Muchas de esas variables son solo estimativas y pueden llevar a proyecciones demasiado optimistas, dice el estudio.
 
Tras analizar la cantidad de publicaciones en revistas y patentes de todo el mundo, los investigadores pudieron evaluar la capacidad de investigación de los países en desarrollo para hacer biocombustibles de algas.
 
“Tal como se ven las cosas ahora, la producción de biocombustibles de algas no es la mejor opción para los países en desarrollo, porque no tienen siquiera la capacidad de hacer la investigación”, dice a SciDev.Net el autor principal de la investigación Ademola Adenle.
 
Mientras entre 1974 y 2010 Estados Unidos y Europa produjeron 70 por ciento del total de investigaciones relacionadas, África y Sudamérica fueron responsables solo de dos por ciento cada uno, a pesar de su ubicación geográfica favorable para el crecimiento de las algas, dice el artículo.
 
Esto indica que muchos países en desarrollo no están suficientemente involucrados en el desarrollo de esta tecnología potencialmente útil, agrega.

“La producción de biocombustibles de algas no es la mejor opción para los países en desarrollo, porque no tienen siquiera la capacidad de hacer la investigación”.

Ademola Adenle

 
Adenle señala que también deben sortearse varios desafíos técnicos e institucionales antes de que la industria de los combustibles de algas puedan despegar en los países en desarrollo.
 
El investigador dice que los países en desarrollo necesitan desarrollar su capacidad de investigación y marcos legales para apoyar la producción de tecnología patentable, siguiendo el enfoque de economías emergentes como Brasil, China e India.

Teniendo en cuenta el tamaño de sus poblaciones, naciones emergentes como China e India aún producen una proporción bastante baja de las publicaciones mundiales relacionadas con los biocombustibles de algas —tres y cinco por ciento, respectivamente—, aunque lo hicieron mejor que países de África.
 
Adenle dice que estas economías emergentes al menos tienen algún tipo de capacidad e instituciones para construir su I+D en esta área.
 
“No podemos comparar a los países africanos con economías emergentes como India, Brasil y China que son más avanzadas, porque sus marcos regulatorios son equivalentes con los de países desarrollados”, agrega.
 
El principal desafío para los países africanos es mejorar sus instituciones, destaca Adenle. “Para que cualquier país en desarrollo produzca sus propios biocombustibles de algas deben adoptar un enfoque similar al de Brasil, India y China, invirtiendo en capacidad institucional como capacitación y educación”, asegura.
 
“Tener una política apropiada para apoyar la introducción de nuevas tecnologías es fundamental para el desarrollo de la industria. Si los países en desarrollo no priorizan eso, entonces es muy difícil para el país, las organizaciones internacionales y las empresas, armonizar sus agendas y trabajar juntos”.
 
Dheepak Maharajh, científico senior del Consejo para la Investigación Científica e Industrial de Sudáfrica, elogia la evaluación del estudio y destaca la necesidad de seguir investigando para hacer que los biocombustibles de algas sean viables.
 
“La industria del petróleo crudo evolucionó por más de 100 años para generar diversos productos de alto valor que la hacen rentable”, explica a SciDev.Net.
 
“Se necesita un enfoque similar para los biocombustibles de algas, donde se extraiga su valor máximo. Por consiguiente, los gobiernos necesitan seguir invirtiendo en investigación y adoptar una perspectiva a largo plazo para el retorno de la inversión”.
 
Enlace al resumen del estudio

La versión original de este artículo se publicó en la edición Global de SciDev.Net