América Latina y el Caribe

  • Estudio sobre ceniza volcánica mantendría aviones volando

    Paula Leighton

    15/06/15

De un vistazo

  • Los actuales modelos de concentración de cenizas se consideran muy poco confiables para ser usados

  • Un estudio halló que las partículas de ceniza tienen diversas formas y propiedades

  • Comprender tales incertidumbres podría ayudar a evaluar la seguridad de los vuelos

[SANTIAGO] Un estudio de la ceniza expulsada por los volcanes es el primer paso hacia una evaluación más precisa para saber hacia dónde es seguro volar durante las erupciones, según sus autores.

Los investigadores encontraron que los granos de ceniza eyectados a la atmósfera tienen formas y densidades variables. Además, determinaron que los granos grandes pueden viajar más lejos de lo que se estimaba.

Todo esto podría mejorar los modelos existentes de concentración de ceniza que las agencias estatales y las aerolíneas usan para tomar decisiones durante las erupciones, señalan, dado que las cenizas pueden causar fallas en los motores de las aeronaves.

“La medida más importante para la seguridad de la aviación es la concentración de la nube de cenizas, porque a los aviones se les permite viajar a través de ellas si la concentración es baja”, dice John Stevenson, vulcanólogo de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, y autor principal del estudio. “Para hacer esto en forma segura es necesario conocer las incertidumbres de los mapas, y nuestros resultados ayudan a comprender esas incertidumbres”.

“Investigaciones como esta, junto con un mejor monitoreo de volcanes y desarrollos en las operaciones de los VAAC, ayudan a mejorar la seguridad aeronáutica”.

Andrew Tupper, Centro Nacional de Operaciones Meteorológicas de la Oficina Australiana de Meteorología


Un monitoreo más preciso de las erupciones volcánicas es crucial para los Centros de Alerta de Cenizas Volcánicas (VAAC por sus siglas en inglés), una red global de nueve centros establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) de las Naciones Unidas. Sus recomendaciones permiten a aerolíneas y administradores de tráfico aéreo planificar desvíos seguros y eficientes durante las erupciones.

En el estudio, publicado el mes pasado en Atmospheric Measurement Techniques, los científicos analizaron mediciones satelitales de las nubes de cenizas que arrojaron los volcanes islandeses Eyjafjallajökull (2010) y Grímsvötn (2011).

Luego las compararon con depósitos de cenizas recolectadas en el Reino Unido. En solo una semana la erupción del Eyjafjallajökull causó la cancelación de más de 100 mil vuelos y afectó a siete millones de pasajeros.

Con más de 500 volcanes activos en el mundo y un promedio de 12 erupciones anuales, comprender el riesgo de las cenizas volcánicas podría contribuir al bienestar económico de los países en desarrollo, donde las alteraciones de vuelos y del comercio pueden causar grandes perjuicios.

Solo en América Latina 11 países tienen volcanes con una alta frecuencia de erupciones. La erupción del Puyehue-Cordón Caulle en Chile en 2011 eyectó cerca de 100 millones de toneladas de cenizas, arena y rocas, causando la cancelación de vuelos en Argentina, Brasil y Chile, así como en Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.

“Si la concentración de ceniza es incierta, se deben detener los vuelos de aeronaves en una amplia zona alrededor de la nube de cenizas, en caso de que la concentración real sea mucho mayor que la predicción”, dice Stevenson. “Estimaciones más fiables significan que menos aeropuertos deben ser cerrados”. 

Sin embargo, en 2012 “los VAAC dejaron de usar los modelos de concentración de cenizas debido a que el Grupo Científico Asesor sobre Cenizas Volcánicas de la Organización Meteorológica Mundial determinó que éstos muestran un grado muy alto de incertidumbre”, dice Miriam Andrioli, representante de Argentina ante el Grupo de Operaciones de Vigilancia de los Volcanes en las Aerovías Internacionales de la OACI, y meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional, que alberga el VAAC de Buenos Aires.

“La dosis de ceniza volcánica a la cual se encuentra expuesto un motor de aeronave tiene mayor importancia que el antiguo concepto de concentración de ceniza”, agrega.

Pero Andrew Tupper, quien dirige el Centro Nacional de Operaciones Meteorológicas de la Oficina Australiana de Meteorología, dice que el estudio ayuda a comprender cómo la visibilidad de las nubes de ceniza en las imágenes satelitales podría o no relacionarse con las concentraciones reales.

“Investigaciones como esta, junto con un mejor monitoreo de volcanes y desarrollos en las operaciones de los VAAC, ayudan a mejorar la seguridad aeronáutica”, dice a SciDev.Net.

La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net