América Latina y el Caribe

  • Q&A: Una embajadora de la ciencia en el Caribe

    Kaz Janowski

    02/02/15
Marvadeen Singh-Wilmot es una joven científica con una misión. Durante la semana, ella trabaja como profesora de química en la Universidad de las Indias Occidentales (Jamaica), pero sábados y domingos encuentra tiempo para inspirar a niños entre 4 y 12 años con proyectos que demuestren cómo la ciencia puede moldear sus vidas. Es en este rol que ella se ve como embajadora de la ciencia para los pequeños estados insulares, como su natal Jamaica.
 
“Lo que falta en el Caribe es cultura científica”, dice. También falta una infraestructura de investigación con adecuado financiamiento, lo que propicia que muchos jóvenes científicos opten por no volver a casa luego de completar sus doctorados en laboratorios bien equipados en el extranjero. Singh-Wilmot cree que TWAS (la Academia Mundial de Ciencias para el avance de la ciencia en países en desarrollo) podría jugar un papel importante en revertir esta situación. Ella está vinculada a TWAS como Joven Afiliada, y fue escogida por la organización por ser una científica menor de 40 años con potencial para desarrollar una carrera de alto impacto.

Tienes una carrera en Química. ¿Puedes decirme un poco más acerca de tu historia profesional?
 
Comencé trabajando en tierras raras durante mi programa de PhD, y cuando terminé con eso trabajé un poco con cristalografía. Posteriormente comencé a construir mi programa de investigación en tierras raras, pero alejándome un poco de lo que había hecho en mi PhD y enfocándome más en materiales que esperamos puedan atrapar y almacenar moléculas, y en algunos casos, que puedan actuar como sensores. Estos materiales se llaman materiales metal-orgánicos estructurados, y nosotros estamos intentando diseñar y construir estas moléculas, y observando sus potenciales aplicaciones para capturar y detectar pequeñas moléculas.
 
Y entiendo que has encontrado algunos problemas para estudiar esto. Específicamente con instrumentación, que se ha convertido en algo tan importante en tu área de trabajo.
 
Correcto. En casa, en los pequeños estados insulares del Caribe, la infraestructura para investigar es débil. Las economías son débiles. En Jamaica, por ejemplo, el gobierno ha tenido que acudir al Fondo Monetario Internacional para balancear su presupuesto. Entonces, lo que ha ocurrido en años recientes es que las autoridades han tomado la decisión de retirar algunos fondos de la educación superior para enfocarlos en educación primaria. Ahora, hay argumentos a favor y en contra de esto, pero la realidad es que el dinero que va a las universidades ha disminuido significativamente.
 
Por esto, la inversión en investigación e infraestructura para investigación es débil. Los que hacemos investigación, y en especial investigación en ciencias básicas, hemos tenido que buscar financiamiento de agencias externas. Hemos obtenido apoyo, pero cuando hablamos de grandes sumas de dinero para invertir en equipos, a veces puede resultar retador. En la infraestructura básica de un departamento de Química, un analizador elemental o un equipo de difracción de rayos X son piezas integrales. Son piezas necesarias en cualquier departamento enfocado en ciencia de materiales. Y tenerlas es un reto.
 
¿Pero cuál es el reto exactamente? ¿Es que la gente se vaya a otra parte porque la instrumentación no está disponible?
 
El reto es que los estudiantes que normalmente estarían motivados a quedarse y llevar a cabo sus doctorados ya no lo ven como una opción viable. Por lo tanto, hay quienes se van a hacer sus programas en otra parte, fuera de la isla. Y también estamos incapacitados, en algunos aspectos, para atraer profesores a que regresen al país, por nuestra débil infraestructura. Algunos estamos haciendo cosas fantásticas, incluso con estas desafiantes condiciones. Pero tenemos que continuar con esta discusión para buscar maneras de construir infraestructura de investigación. Esto, si vamos a competir en la comunidad científica y si vamos a contribuir a un nivel alto con el desarrollo de la ciencia.
 
¿Qué crees que una organización como TWAS puede hacer para resolver esta situación?
 
No estoy segura de que se pueda resolver, pero sí creo que TWAS puede contribuir. TWAS ha sido muy buena en ofrecer oportunidades a jóvenes científicos para salir de sus países y obtener exposición pública, así como también para facilitar entrenamiento y pasantías en centros de excelencia en todo el mundo. Pero el problema de la sostenibilidad comienza cuando estos científicos jóvenes regresan a los países en desarrollo. Si continuamos enviándolos afuera, y ellos continúan obteniendo posiciones en países desarrollados, o en países con mejores condiciones para hacer ciencia, y deciden no regresar a sus países en desarrollo para contribuir con los emprendimientos científicos, entonces no estoy segura de que estos programas de pasantías estén logrando lo que se propusieron en primer lugar. Por eso creo que TWAS podría continuar estos esfuerzos, pero con fondos especiales para desarrollo de infraestructura, para habilitar algunos de estos laboratorios para doctorandos o investigadores jóvenes que están regresando a casa. O quizás, con una red tan fuerte, que tiene gente que cambia de equipos regularmente, no porque estos ya no sirvan, sino porque tienen recursos disponibles para moverse a la par de la tecnología, TWAS podría coordinar un esfuerzo para que estos equipos queden a la disponibilidad de quien los necesita, especialmente científicos jóvenes. Nuestros colegas tienen algunos buenos equipos que no están siendo utilizados y que están en buenas condiciones. Por supuesto, existen dificultades asociadas a esta idea. Tenemos que ser cuidadosos porque podría haber problemas con el mantenimiento de estos equipos al llegar a los países de estos científicos jóvenes. Y en ese caso no estaríamos logrando sustentabilidad. Así que tenemos que ser cuidadosos sobre cómo hacemos esto. Lo que digo es que necesitamos tratar de encontrar algo que funcione y que ayude a los investigadores jóvenes y a los países que tienen debilidades para desarrollar infraestructura de investigación.
 
De esta forma los estudiantes podrían obtener experiencia e instrumentos, para que la investigación pueda moverse a la misma velocidad del talento que tenemos, y podamos aumentar la productividad y construir sostenibilidad. Podríamos comenzar a relacionarnos entre los mismos miembros de TWAS, buscando pequeños equipos que no requieran mucho mantenimiento, o que necesiten un mantenimiento que pueda ser realizado por profesores y estudiantes, e iniciar entonces este tipo de intercambio. TWAS podría ayudar lidiando con la burocracia y hacer que estas donaciones lleguen a los países en desarrollo, a las manos de los científicos jóvenes que los necesitan.
 
Cuéntame sobre el mantenimiento, desde tu propia perspectiva. ¿Es cierto que los jóvenes científicos en la actualidad, en áreas de estudio como la tuya, necesitan tener diferentes habilidades?
 
¡Absolutamente! Y más aún en nuestro tipo de ambiente, en los países en desarrollo, que son tan complicados. Yo tuve que hacerlo. Incluso siendo una estudiante de doctorado, cuando los láseres se dañaban, tuve que tomar mis herramientas y llaves inglesas y colocarme de rodillas. Tuve que ubicar el problema con los componentes electrónicos, con el condensador eléctrico. Leí el manual. Hablé con los fabricantes. Lo arreglé y luego comencé de nuevo otra vez. Y no creo que los jóvenes opongan resistencia a hacer esto. Ayuda a construir creatividad, innovación, y en nuestro tipo de ambiente eso es una ventaja para nosotros, como jóvenes. Si se nos alienta a ser innovadores, creativos, nos da un valor adicional.
 
Tu pasión es contagiosa. Yo te describiría como una embajadora de la ciencia.
 
Gracias por tu comentario. Y me gustaría decir que soy una embajadora de la ciencia para mi región, porque tengo pasión por la ciencia. Tengo una pasión por mejorar la calidad de vida de la gente. Y creo que la ciencia logra esto. La ciencia crea, la ciencia resuelve problemas y la ciencia mejora la vida de las personas. Es la cosa más importante que tenemos para hacer mejor la vida de los pueblos. Y yo he intentado, en mi país, de ejecutar esa pasión por la ciencia y esa pasión por alcanzar una vida mejor. Llevo a cabo un programa para niños entre 4 y 12 años de edad, y los expongo a lo emocionante de la ciencia, a las soluciones que la ciencia nos puede brindar. Los expongo al hecho de que la ciencia puede crear cosas. Porque en nuestra parte del mundo hay mucho consumismo. Importamos mucho y no fabricamos mucho.
 
Tengo un ejemplo. Nuestro país se ha visto afectado recientemente por el virus del chikungunya, que es transmitido por mosquitos, similar al virus del dengue. Entonces intentamos llevar conciencia a los niños pequeños de estos problemas porque ellos serán los empresarios y políticos del mañana. Y yo necesito que la ciencia sea parte de la cultura. Eso es lo que falta en el Caribe, ¿sabes? Una cultura de ciencia.
 
Entonces, hace unas semanas, puse a mis niños a hacer su propio repelente de mosquitos. El mensaje en los medios ha sido que tenemos que utilizar repelente de mosquitos. Así que mis niños fabricaron repelente de mosquitos utilizando aceites esenciales. Y durante todo ese tiempo tienes una oportunidad de enseñarles cómo medir, cómo hacer observaciones, que son habilidades críticas, importantes en cualquier carrera que decidan seguir, y eso mejorará nuestro país cuando esta generación tome el relevo. Pero es toda la idea de hacer algo, ponerlo en una botella, diseñar una etiqueta. Un niño regresó una semana después y dijo: “Yo vendí el mío por US$ 200”. Y así es como estoy intentando pasar el testigo y hacer un impacto en la transformación de la cultura científica, que es lo que creo que es vital para hacer avanzar a los pequeños estados insulares del Caribe.
 
Muchísimas gracias.

Gracias por tenerme y por sus amables palabras.


La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net.