América Latina y el Caribe

  • Científicos en México: desempleados, inactivos o excluidos

    Emiliano Rodríguez Mega

    19/07/17

De un vistazo

  • Aproximadamente 3,6 millones de científicos trabajan en actividades desvinculadas de la ciencia

  • Desinterés de empresa privada en contratar científicos explicaría altas tasas de marginación laboral

  • Investigadores jóvenes renuncian a seguir haciendo ciencia pese a estar calificados

[CIUDAD DE MÉXICO] Un número alarmantemente alto de científicos y técnicos mexicanos está desempleado, inactivo o sobreviviendo en actividades sin relación con la ciencia: 4,3 de un total de 11,4 millones.

La cifra es parte central del Informe General del Estado de la Ciencia, Tecnología e Innovación publicado en junio por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), y corresponde al 2015.

“A veces, no sabía si los experimentos no salían por mi culpa o por los reactivos caducos con los que trabajaba… No creo que pueda tener un nivel decente de vida como científica”.

Karla Sánchez Lara, Bióloga con una maestría en inmunología


Pese a que, según el Conacyt, ese año el número de personas ocupadas en CyT aumentó 2,5 por ciento, comparado con el año anterior, y el porcentaje de la población económicamente activa en este campo subió a 12,9 por ciento, el panorama es lamentable.

Las cifras podrían atenuarse un poco al considerar que de esos 4,3 millones, una cantidad desconocida —incluso por las mismas autoridades— estaba estudiando maestría, doctorado o alguna especialidad.

Sin embargo, el informe sí precisa que 3,6 millones de personas egresadas de carreras científicas se dedican a actividades comerciales, de servicios, educativas desvinculadas de la ciencia, la agricultura o la tecnología.

La falta de oportunidades para los científicos ha provocado que, principalmente las nuevas generaciones, renuncien a seguir haciendo ciencia o busquen ingresos donde sea para intentar mantenerse dentro de su especialidad.

Es el caso de Karla Sánchez Lara, quien decidió abandonar la investigación para instalar su propio estudio de pole dance. Al egresar de biología, no consiguió empleo dentro de su área e ingresó a la maestría científica en inmunología del Instituto Politécnico Nacional.

“Participaba en un proyecto para desarrollar un tratamiento contra la psoriasis, pero no había dinero ni siquiera para materiales básicos”, dice. “A veces, no sabía si los experimentos no salían por mi culpa o por los reactivos caducos con los que trabajaba. Salí muy frustrada”.

Luego de hacer una estancia en laboratorios privados, ofrecieron contratarla por el equivalente a US$670 pese a tener maestría. “Paga mucho mejor dar clases [de pole dance]. Es muy triste. No creo que pueda tener un nivel decente de vida como científica”, comenta.

Víctor Carreón Rodríguez, director adjunto de planeación y evaluación del Conacyt, reconoce la necesidad de encontrar medidas que contrarresten la tendencia de desempleo de los científicos mexicanos. “Hemos intentado averiguar por qué tenemos estas cifras”, comenta. “Y hemos visto que el bajo nivel de inversión del sector privado genera que [las empresas] no contraten personal calificado en México. Los pocos científicos que sí contratan son empleados en administración y ventas. No se aprovecha todo su potencial”, enfatiza.

Enlace al Informe General del Estado de la Ciencia, Tecnología e Innovación