América Latina y el Caribe

  • Noli Chávez Alparce

  • ¿Pueden ciencia y religión trabajar juntas?

    Andrea Small Carmona

    24/11/15
 Hace poco asistí en Nueva York al lanzamiento del programa de Becarios de Liderazgo Global 2015, una iniciativa de la Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell

Este programa pionero convoca a becarios de diferentes países para completar un curso de 12 semanas sobre temas de ciencia, comunicación y organizaciones de base que dicta la universidad, y que cuenta además con el respaldo de la Fundación Bill y Melinda Gates.

Reunidos en la sede de Naciones Unidas en Nueva York el 17 de noviembre, los primeros 25 becarios de este programa nos contaron las historias que los habían llevado a querer aprender más acerca de biotecnología y agricultura, y de cómo podían comunicar mejor la ciencia.

Así conocí a Noli Chávez Alparce, uno de los 25 becarios. A diferencia del resto de sus compañeros, Alparce no es científico ni político ni periodista. Originario de Filipinas, el Padre Noli —como lo conocen sus amigos y congregación— ha sido párroco de la iglesia católica por 16 años, y durante los últimos 13 años trabajó también con el uso de la biotecnología en la agricultura.

Era la primera vez que conocía a alguien que estuviera involucrando tan profundamente en ambas cosas, y quise saber cómo había llegado hasta ese punto.

“Uno de los roles de la Iglesia es tender una mano a los más necesitados. Siempre pensé que debería haber un diálogo entre ciencia y religión, de modo que podamos usar la ciencia como una herramienta para intentar aliviar algunos de los problemas que afectan a los más pobres, entre ellos, la malnutrición. Pero para lograrlo, la Iglesia debe participar activamente en la ciencia, y eso es lo que promoví durante tanto tiempo. De alguna manera, tenemos los mismos intereses”.

Por su trabajo con la biotecnología en las comunidades agrícolas filipinas, en 2014 fue seleccionado por la Secretaría de Agricultura de ese país como miembro del Comité Técnico de Información, Educación y Comunicación del Programa de Biotecnología para Agricultura y Pesca, un órgano que promueve la investigación para el desarrollo de biotecnologías capaces de mejorar la producción de alimentos y la creación de marcos legales regulatorios para el uso de estas técnicas.

“¿Qué le diría a quienes creen que ciencia y religión no pueden ir de la mano?”, le pregunté.

“Me gusta pensar que Dios nos permite descubrir la ciencia y usarla a nuestro favor. Es una herramienta maravillosa”, me dijo.