América Latina y el Caribe

  • Singular velorio para la ciencia argentina

    Martín De Ambrosio

    18/08/17

De un vistazo

  • Recortes presupuestales dejan fuera a 500 investigadores y ponen en riesgo hacer ciencia

  • Universidades públicas recibirán a investigadores pero nadie sabe cómo será el proceso

  • Protestas de científicos aumentan ante riesgo de no crearse nuevas plazas de investigación

[BUENOS AIRES] El próximo 22 de agosto una nueva reunión entre autoridades nacionales y científicos buscará destrabar la situación de cerca de 500 investigadores argentinos que cuentan con recomendación y avales para ingresar a la carrera del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas  (Conicet), pero que por recortes del área fueron dejados fuera.

Tras la negativa oficial de contratarlos, la solución de compromiso es reubicarlos en universidades, pero nadie sabe cómo se implementará la solución, un punto que se discutirá en esa reunión.

El problema no son solo los 500 que ya quedaron afuera. Hay también toda una masa de gente formada durante siete años y que no ingresará”.

Sebastián Cominello, Jóvenes Científicos Precarizados


El martes 8 hubo un “velorio de la ciencia argentina” en las puertas del Ministerio de Ciencia en Buenos Aires, que tuvo dos intenciones: exhibir públicamente que la decisión es reducir fondos y por otro lado exigir una reunión con las autoridades, tras dos meses de cese unilateral de las negociaciones.

Por primera vez desde su creación en 2007 el ministerio de ciencia tuvo abundante presencia policial, rodeando el “velorio”, lo que fue calificado de intimidación y militarización por los investigadores.

Tras la demostración se realizó la reunión entre los gremios y asociaciones científicas y directivos del Conicet y se avanzó en la creación de un convenio marco con el Ministerio de Educación y las universidades públicas de todo el país que recibirán a los investigadores excluidos. Pero quedan muchos temas por resolver.

“Por ejemplo, la estabilidad, ya que en dos años el investigador [de una universidad] debe volver a concursar, lo que le da una fragilidad que ingresar a Conicet no tiene. Y también lo relacionado con las condiciones y el salario, que en las universidades son más bajos que en Conicet”, señaló Inés Nercesian, miembro de Científicos y Universitarios Autoconvocados.

“Una de las cosas interesantes del sistema científico argentino es su estabilidad y su escalonamiento en cinco categorías que suponen una estabilidad laboral de los investigadores más alta que en las universidades sujetas a nuevos concursos en las cátedras”, explicó.

“El problema no son solo los 500 que ya quedaron afuera. Hay también toda una masa de gente formada durante siete años y que no ingresará”, advierte Sebastián Cominello, de Jóvenes Científicos Precarizados, otra de las agrupaciones en protesta. “Además, no se sabe cuándo será la próxima convocatoria a carrera. Nos dicen que está decidido que no van a crear más puestos que los que dejen los jubilados. La política es mantenerlo con los que están. Como si fuera poco, hay una supuesta intención de fusionar el ministerio de ciencia con el de educación, lo que lo haría más débil”, añade.

En la protesta del 8 también participaron miembros de la Asociación de Trabajadores del Estado, CyT Argentina, la Asociación Gremial Docente AGD, y la Red Federal de Afectados, que también estarán presentes el 22.