América Latina y el Caribe

  • São Paulo tiene mayor parque urbano de coches flex que permiten el uso de etanol y gasoil indistintamente.

  • A más etanol, menos nanopartículas nocivas

    Karina Toledo

    11/09/17

De un vistazo

  • Estudio midió partículas de 7-100 nanómetros que actualmente no son monitoreadas en ningún país.

  • Esas nanopartículas se comportan como moléculas de gas y pueden penetrar al sistema respiratorio

  • 80% de esas nanopartículas son compuestos orgánicos emitidos por vehículos que usan gasolina

[SAO PAULO] El uso de etanol como biocombustible reduce hasta un tercio las emisiones de partículas ultrafinas tóxicas a la atmósfera, lo cual tiene impactos positivos sobre la salud humana y el medio ambiente.

Así lo señala un estudio realizado en la ciudad de São Paulo, Brasil, que encontró que las concentraciones ambientales de partículas de 7-100 nanómetros de diámetro aumentan 30 por ciento cuando los mayores precios del etanol obligan a los conductores de auto híbridos (o flex) a usar gasolina en vez de biocombustible.

“[Resultados] …dejan claro que la población pierde en salud el dinero que ahorra en el surtidor cuando opta por la gasolina”.

Paulo Artaxo, Instituto de Física de la Universidad de São Paulo

 
Actualmente, no se monitorea la concentración de este tipo de nanopartículas. Tampoco está regulada por organismos ambientales en Brasil u otras naciones.

“Entre el 75% y el 80% de la masa de nanopartículas que medimos en este estudio corresponde a compuestos orgánicos emitidos por vehículos, es decir, carbono en distintas formas químicas. Se hace necesario investigar mejor cuáles son exactamente estos compuestos y sus impactos sobre la salud”, afirmó Paulo Artaxo, docente del Instituto de Física de la Universidad de São Paulo (IF-USP) y coautor del artículo.

“Estas nanopartículas de polución son tan pequeñas que se comportan como moléculas de gas. Al inhalarlas, logran cruzar todas las barreras de defensa del sistema respiratorio y llegar a los alvéolos pulmonares, y así transportan directamente a la sangre sustancias potencialmente tóxicas, con lo cual pueden derivar en un aumento de la incidencia de problemas respiratorios y cardiovasculares”, explica.

El estudio, que contó con el apoyo de la FAPESP y fue publicado en la revista Nature Communications, es el primero que se realiza fuera de un laboratorio y se hizo usando una técnica econométrica aplicada por primera vez al análisis de la química atmosférica de nanopartículas.

“Esta herramienta acepta una gran cantidad de variables, tales como presencia o ausencia de lluvia, dirección del viento, intensidad del tránsito y concentración de ozono, monóxido de carbono y otros contaminantes”, precisó Artaxo.

Se eligió una azotea de un edificio de 10 pisos localizado en el Instituto de Física de la USP, en la zona oeste de São Paulo, un sitio relativamente alejado de las grandes avenidas, donde llegan fundamentalmente los aerosoles más envejecidos, es decir, que ya han interactuado con otras sustancias presentes en la atmósfera, que son las que se respiran cotidianamente.

Los análisis incluyeron medición de aerosoles, datos meteorológicos, de tráfico y de comportamiento del consumidor y se efectuaron entre enero y mayo de 2011, periodo caracterizado por marcadas oscilaciones en el precio del etanol respecto de la gasolina, debido a factores macroeconómicos brasileros, como la variación del precio del azúcar en el mercado internacional. Para el investigador, los resultados “refuerzan la necesidad de implementar políticas públicas tendientes a estimular el uso de biocombustibles, pues dejan claro que la población pierde en salud el dinero que ahorra en el surtidor cuando opta por la gasolina”.

“El incentivo a los biocombustibles permite resolver varios problemas a la vez: ayuda a combatir el cambio climático, disminuye los daños ocasionados a la salud y genera avances en la tecnología automovilística, pues la industria contará con un estímulo para desarrollar coches más económicos y eficientes impulsados con etanol”, subraya.

São Paulo, la segunda ciudad más grande de Brasil, tiene siete millones de vehículos y el mayor parque urbano de coches flex que permiten el uso de etanol y gasoil indistintamente.

Tomado del Boletín de la Agência FAPESP y editado por el equipo editorial de América Latina y el Caribe de SciDev.Net

Enlace al artículo en Nature Communications