América Latina y el Caribe

  • Algas marinas darían energía a islas tropicales

    Jan Piotrowski

    01/04/14

De un vistazo

  • Enormes digestores de aguas profundas podrían convertir ‘bosques de algas marinas’ en metano

  • Pequeños digestores anaeróbicos de tierra podrían ser una opción más realista

  • Pero se teme que gobiernos no estén dispuestos a apoyar proyectos piloto

[HONOLULU, HAWAII] Cosechar ‘bosques’ de algas marinas y meterlos en grandes digestores submarinos podría satisfacer algún día las necesidades mundiales de energía, y el nueve por ciento del fondo marino sería suficiente para reemplazar completamente los combustibles fósiles, según una ambiciosa idea. 
 
Incluso un uso inmediato y más realista de las algas marinas —un importante recurso sin explotar— incrementaría en gran medida la autosuficiencia y la sostenibilidad de los pequeños estados insulares, pero la limitada inversión impide el desarrollo de tecnologías relevantes, dicen expertos en combustibles marinos.
 
El uso de algas marinas naturales o cultivadas para alimentar los digestores anaeróbicos proporcionaría a las comunidades locales abundante energía mediante el biogás y la producción de fertilizantes, según Antoine N’Yeurt, investigador del Centro del Pacífico para el Medio Ambiente y el Desarrollo Sostenible de la Universidad del Pacífico Sur, Fiji.
 
“Estas aplicaciones reducirán la dependencia de las importaciones que padecen los pequeños países insulares y creará sociedades mucho más sostenibles”, dijo a SciDev.Net en el marco de la reunión de Ciencias Oceanográficas 2014, el mes pasado (23-28 de febrero).
 
“Esta tecnología podría generalizarse rápidamente tan pronto como haya fondos para expandirla”, señaló.
 
La digestión anaeróbica es una técnica muy bien establecida que produce metano y un rico producto secundario ideal para fertilizante al fermentar una gama de materia orgánica.
 
Sin embargo, se necesita trabajar más para identificar las condiciones y el equipo requerido para optimizar el método para la biomasa marina, reconoció N’Yeurt.
 
El comenzó en enero un proyecto piloto en Fiji para lograrlo, —el primer intento de usar algas marinas para la producción de biocombustible en la región del Pacífico, señaló—usando un digestor de US$200 diseñado para una familia, que es ideal para las comunidades pobres y aisladas.

Pero con gran parte del subsidio de US$10.000 invertido en trabajos de laboratorio, indicó, se requerirá más financiamiento si la tecnología se llega a generalizar.
 
Las operaciones de pequeña escala son perfectas para las islas del Pacífico, según N’Yeurt, pero junto con un colectivo de profesores e investigadores llamado los Forestales del Océano, ve esta tecnología como de importancia mundial.
 
Bosques submarinos
 
Mark Capron, presidente de PODenergy, empresa que explora el uso de algas como fuente de energía, y quien presentó las ideas del grupo durante la conferencia, imagina un mundo donde las algas marinas puedan satisfacer las necesidades mundiales de energía sin añadir emisiones de carbono.
 
Los digestores anaeróbicos del fondo marino, similares a un globo gigante, podrían usar la presión natural de las profundidades del mar para acelerar la fermentación que conduce a la producción de biogás, alimentados por los extensos bosques de algas cultivadas, explicó.
 
Cubriendo el nueve por ciento del fondo marino con estos bosques se podría suministrar suficiente energía para reemplazar los combustibles fósiles, al tiempo que se elimina el carbono de la atmósfera  y se aumentan las poblaciones de peces mediante la sustitución del suelo desnudo con un ecosistema más productivo, indicó.
 
Si bien algunos delegados se mostraron escépticos acerca de la escala propuesta, que el propio Capron admite es “bastante optimista”, ha habido interés en su idea.
 
Por ejemplo, los estudios de factibilidad han sido publicados en una revista revisada por pares y su esquema de forestación oceánica quedó finalista en un concurso auspiciado por Climate CoLab, plataforma de colaboración pública para soluciones al cambio climático dirigida por el Instituto de Tecnología de Massachusetts, Estados Unidos.
 
Si este sueño se hace realidad, los gobiernos y donantes deberán abandonar su renuencia a apoyar los proyectos piloto requeridos para llevar la tecnología de la teoría a la práctica, afirmó Capron.
 
Alex Golberg, investigador asociado del Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos, quien publicó un artículo sobre el uso de las algas marinas para la producción de biocombustible, concuerda en que los gobiernos tienen un papel crucial que jugar en el desarrollo de la tecnología.
 
Los gobiernos deben estar preparados para construir una base sólida de apoyo a proyectos de demostración y de investigación adicional antes que las empresas privadas intervengan para aumentar el escalamiento de la tecnología, comentó a SciDev.Net.
 
Al margen de los temas financieros, la tecnología está “lista para usarse” en las pequeñas comunidades, prosiguió. Su investigación sugiere que el proceso es más eficiente a escalas más pequeñas, haciéndolo ideal para las comunidades aisladas del Pacífico con abundantes algas marinas.
 
Pero la técnica aún tiene que ser probada a grandes escalas, por lo que a la idea de Capron todavía le queda un largo camino para hacerse realidad, añadió.
 
Vea el video de PODenergy sobre estas ideas:

Ocean Afforestation Intro by PODenergy
 
La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net