América Latina y el Caribe

  • Hablemos abiertamente sobre mujeres y género

    Anita Makri

    06/03/15

De un vistazo

  • Mirar a las personas a través de los lentes de género puede reforzar los estereotipos

  • Ser mujer u hombre no nos define y no debería limitarnos

  • Apertura en torno a mujeres y género es un paso crucial hacia la diversidad

El género es un tema complejo. En pocas palabras, ni mujeres ni hombres deben ser limitados o definidos por su género.
 
Últimamente he estado pensando mucho en el tema de género, acerca de las mujeres, para ser más precisa.
 
La próxima semana, durante la 59° sesión de la Comisión sobre la situación de la mujer (CSW59 por sus siglas en inglés), el mundo se reunirá para revisar los progresos alcanzados desde que 189 países adoptaron unánimemente la Plataforma de Acción de Beijing hace 20 años, ampliamente considerada como un momento definitorio para la igualdad de género. [1] Beijing+20 comenzará en Nueva York un día después del Día Internacional de la Mujer.
 
Mis pensamientos están impulsados no solo por esos eventos, sino por la experiencia y los grandes debates sobre ciencia y desarrollo. Al igual que cualquier persona que reflexiona sobre el lugar de la mujer en la sociedad, solamente basta una mirada a los titulares de las noticias para darse cuenta de la violencia contra las mujeres y las niñas, las violaciones de sus derechos a la educación y la salud, e incluso cómo en temas menos obvios, como su contribución en sectores productivos como la agricultura, es dejada de lado.  Que aún existan muchas leyes discriminatorias, según un informe reciente, a pesar de la declaración de Beijing, muestra una barrera estructural para la igualdad. [2]
 
Desde la perspectiva de la ciencia, el debate tiende a centrarse en las barreras para la plena participación de las mujeres y su avance en los campos científicos. Estas barreras a menudo comienzan a una edad temprana, con normas sociales y conceptos erróneos sobre las habilidades específicas de cada género. Pero por lo general persisten a lo largo de etapas avanzadas de la carrera, con desventajas manifiestas o matizadas que incluyen la falta de políticas laborales favorables a la familia.
 
Sin embargo, con el transcurso de los años, con frecuencia me ha preocupado cómo se podrían aplicar estos temas a mi propia vida y carrera.
 
El riesgo de enfocarse en el género
 
Existen quienes creen apasionadamente en la agenda de la igualdad de género y otros que la ven solamente como uno de muchos temas importantes de la ciencia y el desarrollo. Del mismo modo, algunos científicos y periodistas científicos parecen creer que se pone demasiado énfasis en las barreras a lo largo de las líneas de género, mientras otros pueden haber experimentado obstáculos o estereotipos de primera mano.
 
Poco a poco he llegado a identificar mi incomodidad. Es preocupante que al mirar a las personas o sus actividades a través de los lentes de género se corre el riesgo de enfocar indebidamente al género por encima de todo aquello que forma parte de ese individuo o acción.
 
Definirnos a nosotros mismos y a otros en términos de género trae una extraña manera de reforzar los estereotipos que estamos tratando de disipar. Y conlleva el riesgo de crear algo parecido a una pista paralela que es específica de las mujeres pero separada del mundo en el cual ellas demandan, y deben tener, una presencia más activa.

No estamos todos en la misma situación, y esto solo sirve para reforzar la necesidad de conversar francamente sobre mujeres, género e igualdad en el lugar de trabajo y en la sociedad”.

Anita Makri, SciDev.Net

 
En pocas palabras, ser hombre o mujer, o cualquier otra identidad de género, es parte de quienes somos, pero estamos hechos de mucho más. Tomemos cualquier investigador o investigadora de las páginas de SciDev.Net. ¿Su género tiene una influencia abrumadora en su trabajo?
 
Cambio de mentalidad
 
Por supuesto, este es un lado de la moneda, el que tiene que ver con los individuos. A nivel colectivo o social la imagen se ve diferente.
 
Sin duda, la forma como los individuos y sociedades perciben a la mujer, sus capacidades y roles afectan la vida de las mujeres y sus derechos. Esto es válido para la participación tanto en la ciencia como en el desarrollo. La igualdad de género y las iniciativas de empoderamiento de la ONU y otros sectores son cruciales para elevar la sensibilización, cambiar las mentalidades y promover cambios que pongan a hombres y mujeres en pie de igualdad.
 
La incorporación de la perspectiva de género es parte de nuestra estrategia en SciDev.Net. Nuestra bloguera invitada, Henrietta Miers, ofrece regularmente en el portal global comentarios incisivos sobre las implicancias de género —o también sus omisiones— en los titulares de ciencia y desarrollo. Otros blogs de análisis han abordado cuestiones sobre el género que van más allá de las mujeres: la persecución a la comunidad LGBTI o la violencia sexual contra los hombres.
 
Pero volviendo a las mujeres: en 2011, una serie de artículos analizó las barreras para la participación de las mujeres en la ciencia.

El pasado noviembre, en colaboración con la organización GenderInSITE (acrónimo de Género en Ciencia, Innovación, Tecnología e Ingeniería), organizamos talleres para nuestro personal editorial sobre el entendimiento de las dinámicas sociales de género al informar sobre ciencia. La Guía Práctica que publicamos esta semana, sobre cómo informar de ciencia a través de la perspectiva de género, comienza con las conversaciones de esos talleres.
 
Más allá de definiciones y límites

El problema es que los argumentos para la perspectiva de género en la ciencia y el desarrollo a veces se entienden como argumentos de que el género es una característica definitoria de las personas. Pero ser mujer u hombre no nos define, y básicamente tampoco debe limitarnos.
 
El objetivo es la igualdad de oportunidades, de derechos y de poder, y más concretamente, se trata de ser abiertos a la diversidad que enriquece cualquier tarea, conversación o sociedad.
 
Esto me lleva a las dos razones por las cuales el género es un tema complejo de abordar.

La primera es la confusión sobre los aspectos individuales y colectivos de cómo entendemos el género. Por ejemplo, las inequidades e injusticias que confrontan las mujeres en muchas sociedades son innegables; los mensajes encubiertos, los sistemas patriarcales y las creencias arraigadas tienen un efecto desalentador, con frecuencia de manera sutil, desanimando a mujeres y niñas de participar plenamente en la sociedad.
 
Pero sería un error, y parte de la misma definición de discriminación, usar características colectivas como una forma de entender a una mujer en particular, y viceversa: usar la experiencia individual de una mujer para entender el colectivo.
 
El escepticismo sobre las barreras de género en la ciencia puede provenir de las mujeres que no lo han experimentado o que han alcanzado el éxito a pesar de ellas. Ningún caso ofrece un argumento contra lo que podría ser una realidad para la mayoría.
 
La segunda razón es que cada persona tiene una percepción diferente del género en su vida y la sociedad en general, aún cuando esta podría cambiar con el tiempo. Para todos nosotros, aspectos como la crianza, el entorno social, la educación y las experiencias influyen en las percepciones y actitudes. Del mismo modo, cada sociedad está en un lugar diferente, históricamente y en relación a otras, en el valor que asigna a las mujeres y las barreras estructurales para la participación de las mujeres.
 
No todos estamos en la misma situación, y esto solo sirve para reforzar la necesidad de tener conversaciones abiertas sobre las mujeres, el género y la igualdad en el lugar de trabajo y en las sociedades. Para muchas partes del mundo, llegar allí es un camino largo y conllevará cambios en las políticas, leyes y sistemas que refuerzan las arraigadas desigualdades.

Pero a pesar de que todos podemos estar en marcha, no debe haber duda sobre el destino final: un mundo que valora la diversidad, donde hombres y mujeres comparten el mismo espacio con iguales oportunidades, derechos y poder, no limitados ni definidos por su género.
 
Anita Makri es editora de opinión y especiales de SciDev.Net. @anita_makri
 
Este artículo fue publicado originalmente en la edición global de SciDev.Net