América Latina y el Caribe

  • Taller en Jinotega, Nicaragua, aplicando la herramienta.

  • Con narraciones previenen violencia en la pareja

    Paula Leighton

    24/02/17

De un vistazo

  • Herramienta se basa en historias sobre violencia de pareja enviadas a concurso para jóvenes

  • Metodología busca generar un aprendizaje transformativo para abordar este problema

  • Ya se está aplicando en Nicaragua pero ajustándola a otras realidades podría usarse en otros países

Cinco relatos de parejas adolescentes donde la mujer enfrenta una situación de violencia infligida por la pareja (VIP), son la base de una herramienta educacional para prevenir este flagelo.
 
El material ya se está usando en Nicaragua, donde el Grupo Venancia lo emplea en talleres dirigidos a adolescentes y jóvenes de ambos sexos y docentes de institutos de secundaria.

“Usar historias vivenciales permite que participantes en talleres cuenten experiencias propias o que conocen, compartan lo que hicieron o se enteren de instancias a las que pueden acudir para denunciar o buscar apoyo”.

Paz Aráuz, Grupo Venancia

 
El instrumento, cuyo proceso de desarrollo se explica en Global Health Promotion (30 enero), apunta a “facilitar la reflexión crítica, el diálogo interpersonal y, en último término, la acción social”, dicen sus autoras.
 
Para su elaboración, investigadoras de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Emory (EE.UU.) hicieron un análisis sistemático de narraciones de ficción sobre VIP enviadas por 39 mujeres y 16 hombres nicaragüenses de 15 a 19 años a un concurso internacional de relatos convocado por la ONG británica Diálogos Globales con el apoyo en Nicaragua del Colectivo de Mujeres Grupo Venancia.
 
Las investigadoras generaron las cinco historias tomando elementos detectados en los relatos donde los jóvenes daban cuenta de cómo ven y conceptualizan la VIP, qué cambios les gustaría ver o en qué tipo de sociedad les gustaría vivir.
 
Cada historia aborda un aspecto: VIP y apoyo social; amor romántico y VIP; masculinidad; señales de alerta y abuso sexual, y se acompaña de tres actividades. Estas últimas promueven la reflexión, el diálogo y el desarrollo de habilidades, como apoyar a víctimas de VIP, prevenir relaciones amorosas abusivas, detectar señales de alerta en las propias relaciones de pareja y utilizar recursos legales y sanitarios ante un abuso sexual.
 
“La capacidad de involucrarse cognitiva y emocionalmente es necesaria en tópicos complejos como la VIP. Las narraciones ofrecen una oportunidad única para hacerlo, permitiéndonos ajustarlas sutilmente para que se pueda reaccionar emocionalmente a ellas en una forma no disponible usando enfoques más didácticos”, explica a SciDev.Net Robyn Singleton, autora principal del estudio.  
 
Con algunos ajustes al contexto y legislación de otras realidades, la herramienta podría aplicarse también en otros países de la región.
 
Paz Aráuz, del Grupo Venancia y coautora del estudio, añade que “usar historias vivenciales permite que participantes en talleres cuenten experiencias propias o que conocen, compartan lo que hicieron o se enteren de instancias a las que pueden acudir para denunciar o buscar apoyo”.
 
Pamela Cáceres, psicóloga familiar y de pareja y ex coordinadora del Centro de Atención a Víctimas de Delitos Violentos, en Santiago, Chile, lo considera “un instrumento novedoso y útil”. Esto, porque “las narraciones no son visiones impuestas ni parten de suposiciones externas, sino que están articuladas a partir de relatos que representan a un colectivo y un conjunto de prácticas sociales verbalizadas a través de ellos, por lo que hay una co-construcción con la comunidad a la que buscan movilizar”.
 
Enlace al resumen del artículo en Global Health Promotion