América Latina y el Caribe

  • Lo bueno y lo malo para la ciencia en 2016 en la región

    Zoraida Portillo

    29/12/16
El 2016 pasará a la historia como uno de los años más desafiantes para la ciencia, la tecnología y la innovación en América Latina.

Lo más preocupante sigue siendo la amenaza de recortes al financiamiento del sector que se cierne sobre varios países, pero también los brotes de enfermedades nuevas y endémicas, y el escaso interés en temas cruciales como el cambio climático.

Sin embargo, hay razones para el optimismo. Al repasar la cobertura de SciDev.Net a lo largo del año se identifica que la ciencia ciudadana se va fortaleciendo y cada vez más jóvenes se interesan por desarrollar innovadoras soluciones para mejorar la calidad de vida de la población.

La amenaza del zika

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Crédito: Sanofi Pasteur

El inicio de año encontró a la región luchando contra un fuerte brote de zika, y hacia fines de enero, más de veinte países latinoamericanos confirmaron tener el virus en sus territorios.

Mientras se advertía de las dificultades para controlar al mosquito Aedes Aegypti, responsable también de la trasmisión del dengue y la chikungunya, se daban a conocer los primeros casos de microcefalia en recién nacidos —malformación relacionada con la infección con zika— y, posteriormente, la evidencia de que también puede transmitirse por vía sexual.

Ante este panorama, investigadores de Estados Unidos, Brasil y Costa Rica desarrollaron una herramienta interactiva gratuita que calcula la relación costo-efectividad de las medidas que puede tomar un país contra el zika. Y a inicios de julio, en Brasil se anunció que dos formulaciones de vacunas contra este virus tuvieron éxito en pruebas de laboratorio con ratones.

Una buena noticia para la región fue la autorización del gobierno mexicano para usar la vacuna contra el dengue en su territorio, que potencialmente le ahorraría al país hasta US$ 64 millones anuales.

A mediados de diciembre, la vacuna comenzó a venderse en doce países del mundo de los cuales siete son latinoamericanos, aunque con algunas advertencias en cuanto a su eficacia, edad adecuada para su administración y grandes diferencias de precios entre los países.

Cambios políticos y anuncios de recortes 

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Crédito: Luisa Massarani

Asegurar la continuidad de las políticas de Estado y la inversión en ciencia y tecnología tras los diversos cambios de gobierno ocurridos en la región a lo largo del año fue otro reto significativo.

Se observa, sin embargo, que la tendencia regional en el año que culmina ha sido disminuir los fondos para CTI, a diferencia de lo que ocurre en el mundo desarrollado, donde los gobiernos se preocupan cada vez más por fortalecer este sector.

En Argentina, las esperanzas concebidas por la decisión del presidente Mauricio Macri de continuar la política científica iniciada por el gobierno anterior, se vieron amenazadas ante la posibilidad de un recorte de hasta 35 por ciento en los fondos disponibles para la investigación en 2017, pese a que las autoridades durante su campaña habían prometido aumentar en 1,5 por ciento el presupuesto para CyT.

México, Argentina, Brasil, Costa Rica y Panamá también anuncian o preparan recortes a presupuesto de CyT. En el caso de Brasil, la aprobación de la Propuesta de Enmienda Constitucional el 13 de diciembre, congelará las inversiones públicas del gobierno federal durante 20 años, lo cual tendrá un impacto particularmente grave en las áreas de educación, salud y  ciencia.

Iniciativas ciudadanas 

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Crédito: Parque Explora

Ante este escenario, la ciencia ciudadana está surgiendo como una verdadera alternativa para los científicos y organismos de investigación.

Mientras un estudio demostró que los científicos ciudadanos contribuyen decididamente a la ciencia ambiental global, en Chile recientemente se presentaron varios proyectos y se anunció la creación de la Red Chilena de Ciencia Ciudadana (RC3).

De igual manera, en Colombia, la ciencia ambiental se ha visto fortalecida gracias a la participación ciudadana, y existe aún mucho potencial de crecimiento, trabajando con las comunidades locales el monitoreo de la biodiversidad en hábitats y especies. Y en el resto de la región, los eventos para interesar a la ciudadanía continúan multiplicándose.

Sin embargo, los desafíos para involucrar al gran público en la CTI aún son inmensos como lo demostró el Diagnóstico de la divulgación científica en América Latina, impulsado por la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe (RedPOP).

Presentado en el I Foro Abierto de Ciencias de Latinoamérica y Caribe (CILAC) realizado en Montevideo (6-9 de setiembre), el estudio reveló que más de la mitad de las organizaciones que hacen divulgación carecen de presupuesto para esas acciones y solo 8% del personal dedicado a la divulgación científica es remunerado, según los resultados del estudio.

Ambiente y cambio climático

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Crédito: COP22

En materia ambiental no nos fue tan bien: La reducida presencia de Latinoamérica en la 22ª sesión de la Conferencia de la ONU para el Cambio Climático (COP22) en Marrakech impidió que la región presentara una posición climática alineada. Mientras Brasil llevó más de 200 delegados, otros países tuvieron poquísimos representantes, por debajo del promedio de las delegaciones en general.

Y a ello se añade la poca conciencia ciudadana sobre el cambio climático, especialmente en las ciudades, como lo reveló una encuesta de percepción en Colombia. Pese a que la abrumadora mayoría concuerda que el cambio climático es una consecuencia de la acción humana, un tercio de los encuestados en Bogotá cree que el fenómeno es causado por “voluntad divina”.

Una noticia positiva, justamente en Colombia, fue la creación del Sistema Nacional de Cambio Climático, con el objetivo de acordar estrategias prioritarias de mitigación y adaptación, así como la finalización de una Ley de Cambio Climático. Se teme, sin embargo, que el sistema no tenga autonomía decisoria y, por el contrario, genere una mayor burocracia.

Los jóvenes y la innovación

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Crédito: Nicolás Cañete

También ha sido grato constatar el interés de los jóvenes por apelar a la ciencia para la búsqueda de soluciones a problemas del desarrollo, con la creación de innovadoras aplicaciones o soluciones en línea, fácilmente replicables.

Como cada año, los retos para América Latina y el Caribe en materia de ciencia y tecnología serán muy grandes para 2017. La generación de conocimiento y una mayor inversión en investigación científica tienen que ser objetivos principales.

La experiencia de este año enseña que la participación ciudadana es un camino que genera resultados positivos. Otro paso necesario es la inclusión de los pueblos originarios y su conocimiento ancestral. En ese sentido, es crucial la capacitación de las poblaciones indígenas en el uso de la tecnología y las herramientas necesarias para el cuidado de bosques y el monitoreo de la biodiversidad, como lo ha demostrado Panamá con la capacitación de pueblos originarios en el uso de drones.