América Latina y el Caribe

  • Jeffrey Sachs: ODS son sólidos en ciencia

    Yojana Sharma

    06/07/14

De un vistazo

  • Idea de que ‘borrador cero’ de Objetivos de Desarrollo Sostenible excluye la ciencia, es inexacta

  • Pero a medida que la evidencia se ignore, los científicos deben hacer oír su voz

  • Una meta ambiciosa de ODS podría ser terminar con la extrema pobreza para 2030

El lunes, el secretario general de la ONU presentará el informe anual de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que evalúa los progresos globales y regionales para conseguirlos, aun cuando se está poniendo en marcha un nuevo conjunto de objetivos mundiales de desarrollo.
 
A medida que avanza la elaboración y negociación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para reemplazar a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) después de 2015, el papel de la ciencia y tecnología será crucial.
 
Jeffrey Sachs, director de una iniciativa de la ONU, la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible (SDSN por sus siglas en inglés), y asesor especial del secretario general de las Naciones Unidas para los ODM, comparte con SciDev.Net por qué cree que los ODS pueden terminar con la pobreza, afirma que sí están basados en la ciencia y señala qué pueden hacer los científicos para participar en el proceso.
 
El llamado borrador cero de los ODS, lanzado el 2 de junio, contiene 17 objetivos potenciales. ¿Es una buena base para reemplazar los ODM después de 2015?
 
Creo que van por buen camino. Estoy muy contento con el borrador cero, aunque será importante reducir significativamente el número de objetivos. Personalmente espero diez o menos, pero lo que está aquí ahora es sólido. Todos los principales temas de desarrollo sostenible están —aspectos económicos, sociales, ambientales, gobernanza e implementación— y no están en una lista de docenas sino en 17 títulos.
 
Algunos expertos han criticado el borrador porque no contiene suficiente ciencia. ¿Se podrá modificar esta omisión a medida que avancen las negociaciones?
 
No estoy de acuerdo con esa evaluación, en realidad. Lo que la evidencia científica nos ha venido diciendo está en el borrador. Por ejemplo, las restricciones ecológicas. Me gusta el concepto de límites planetarios o el de Antropoceno y creo que están bien representados en el borrador.
 
Lo que nos ha estado diciendo la ciencia es que se puede terminar con la extrema pobreza y me alegra que el ODS número uno sea sobre eso. Por lo tanto se basa en la ciencia. Después de todo, este no es un documento científico, sino un conjunto global de objetivos para la humanidad que trascienden los objetivos centrales de la sociedad global y que necesitan basarse en buena ciencia, buen entendimiento y buenas tecnologías. Todo eso está allí. No veo en absoluto ningún conflicto en este borrador.
 
El propósito de estos objetivos en parte será ayudar a movilizar y organizar las diversas comunidades científicas, de salud, energía, asentamientos humanos, cambio climático. Esto sucedió con los ODM, pero ahora tenemos un buen inicio. Con los ODM, primero se establecieron los objetivos y tomó varios años para que diversas comunidades separadas se organizaran en torno a ellos. Pero ese proceso ya está ocurriendo con los ODS.


¿Cómo se puede garantizar que las negociaciones sobre los retos de los ODS estén basadas en la evidencia científica y no queden reducidas a intercambio de favores políticos?
 
Espero que los científicos sean abiertos en este punto, y muchos de ellos lo son. Por ejemplo, el concepto de limitar el calentamiento global a dos grados centígrados no solo surgió de la comunidad científica, sino que ha generado un debate bueno y robusto dentro de la comunidad científica acerca de si, en efecto, dos grados centígrados es demasiado. Este objetivo fue adoptado bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en 2010 y una de las cosas por la que estoy luchando es para que ese objetivo sea tomado seriamente tanto por los ODS como en el contexto de las actuales negociaciones climáticas.
 
En biodiversidad, el mensaje de los ecologistas es abrumador: estamos en medio de la sexta gran extinción planetaria, que tiene muchas causas fundamentales, y esto es una preocupación mayor para la humanidad. Y también está fuertemente representado en el proyecto.
 
En parte debido a que este es un mundo ruidoso, los científicos necesitan encontrar caminos para asegurarse de que serán escuchados, sea a través de la iniciativa Tierra Futura (Future Earth), o de la SDSN, o de las múltiples declaraciones de las academias de ciencia nacionales o del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. Este es un mundo que tiene todas las capacidades para ignorar la evidencia científica, especialmente en mi propio país, los Estados Unidos, por lo que no se trata simplemente de tomar un artículo en el borrador y esperar que sea la base para una acción global; esta es una gran lucha por la conciencia pública, el entendimiento, la atención y la resolución.
 
Sé que tras bambalinas y en los pasillos hay montones de ataques a las bases de la evidencia científica —el cambio climático es el más importante de ellos— y aquí es donde la comunidad científica tiene que hacer oír su voz indiscutiblemente.
 
¿Cómo está haciendo esto la SDSN a medida que avanzan las negociaciones?
 
Un grupo de nosotros en la SDSN está haciendo circular una declaración ahora mismo que entregaremos a los líderes mundiales sobre el límite de los dos grados de temperatura y el por qué es esencial. Los científicos están muy dispuestos a firmarlo. Necesitamos encontrar maneras y lugares para ser escuchados. La SDSN reunirá a los científicos y a los líderes mundiales en la Universidad de Columbia el 22 de setiembre, la víspera de la cumbre climática de la ONU (Nueva York), precisamente para que escuchen el tipo de información que a veces no llega a los líderes.

La SDSN ha sido útil para conseguir que la comunidad académica y de investigación participe en el proceso de establecimiento de objetivos. ¿Todavía queda camino por recorrer?
 
En el trabajo de la SDSN hay dos fases que se superponen. Una es ayudar al proceso a fijar objetivos significativos y estamos comprometidos a diario en ello. El segundo es crear una red —centrada principalmente alrededor de las universidades, pero también en instituciones de investigación, laboratorios nacionales y alianzas con empresas en diferentes sectores— que estará allí para ayudar a la implementación en el periodo de los ODS. Así que estamos tratando de crear esta red.
 
Para el periodo posterior a 2015  podemos usar esta red en diferentes formas para ayudar a aumentar rápidamente el diseño e implementación de los ODS, porque cuando estos se establezcan, necesitarán ser implementados a nivel local y nacional y en cierta medida a nivel regional, no globalmente. Estamos contando con que las ciudades tengan ODS, por lo que los países requerirán tener programas de ODS e informar sobre ellos, y su éxito requerirá de la integración regional en casi todos los casos.

Todavía estamos trabajando en esto, pero la SDSN ha creado una organización independiente que ayudará a gestionar e implementar los ODS en el futuro. Por lo tanto estamos tratando de crear un sistema de gobernabilidad y un sistema organizativo que tendrá la duración de los ODS.
 
¿Cómo puede ayudar la SDSN a que los países del mundo en desarrollo reúnan los datos sobre los ODS que requieren ser medidos? Esto es importante si se quiere alcanzar los objetivos.
 
La SDSN y la división de estadísticas de la ONU tuvieron en junio dos días de reuniones muy concentradas en el proceso de indicadores y se produjo un documento en línea de más de 100 páginas sobre la discusión detallada de qué indicadores usar, cómo se deben recoger y en qué plazos.
 
He sido asesor especial de los ODM durante 14 años y todo ese tiempo he puesto énfasis en que debemos tener la información en tiempo real para realizar una gestión buena y robusta sobre el terreno; cuando los datos sobre la pobreza se producen con un retraso de cinco años, no es bueno.
 
Este es un enfoque extremadamente importante: desarrollo basado en objetivos. Tal vez una mejor definición sería desarrollo global basado en objetivos. Esto es inusual: la definición de objetivos, la definición de enlaces entre los objetivos y las acciones, los medios de implementación, los mecanismos de retroalimentación, pensando a través de todo el proceso.
 
En mi opinión, no es un ejercicio retórico, sino la herramienta más poderosa que tenemos para cambiar realmente la dirección de la economía global. Sin duda la comunidad empresarial y algunos otros enarcarán las cejas, pero desde que partimos de la  premisa de que la actual trayectoria es absolutamente insostenible e inviable social y ambientalmente, necesitamos cambiar de dirección. Creo que no tenemos otros medios distintos a las aspiraciones claras y compartidas, y que los medios para alcanzarlos son a través de esta clase de procesos basados en objetivos. Por lo tanto es extremadamente importante.
 
El trabajo de la SDSN en el establecimiento de objetivos e indicadores ¿toma en cuenta la posibilidad de los futuros avances científicos? Los objetivos ¿serán lo suficientemente ambiciosos?
 
Podemos terminar con la pobreza y podemos hacerlo en esta generación. Un ensayo justamente famoso de John Maynard Keynes de los años treinta, que me encanta, Las posibilidades económicas de nuestros nietos, se basa en su observación de que el progreso tecnológico hace posible ver el fin de la pobreza en Gran Bretaña.
 
Él no se basaba en una tecnología específica sino en la evolución continua de la tecnología. He adoptado esa misma posición. Pero he tratado de añadir algunos principios organizativos: ¿qué vías tecnológicas? ¿Cómo se puede hacer? Estamos en una era tan asombrosa de los avances tecnológicos que ni siquiera podemos recuperar el aliento, y traducirlo en soluciones para la humanidad es una cosa muy diferente.
 
La información tecnológica penetra toda la ciencia: genómica, nanotecnología, ciencia de los materiales, agronomía, comunicación de la ciencia, energía renovables y así sucesivamente. Es una reserva de avances tecnológicos masivos que podemos convocar; tiene que ser destapada.
 
Cuando escribí El Fin de la Pobreza, en 2005, estábamos trabajando en las aldeas africanas. Ninguna tenía teléfono, ni móvil ni fijo. Ahora los teléfonos están en todas partes y puede que no haya banda ancha en las áreas remotas pero está llegando con bastante rapidez. En 2005 no sabía que sería uno de los que más ayudaría a cambiar el terreno en África y los ODM en un periodo de diez años.
Pero el establecimiento de un objetivo para una reducción muy profunda de la pobreza se basaba en la idea de que esa clase de avance tecnológico es posible e incluso está en marcha. Los objetivos  para erradicar la pobreza y el hambre en todas partes fueron atacados por la gente como si se tratara de castillos en el aire. Pero, en mi opinión, no hay vuelta atrás: vamos a ver el establecimiento de algunos objetivos muy audaces.
 
Algunos dicen que el mundo se está yendo al garete, ¿cómo se van a alcanzar esos objetivos?
 
Pero el principio básico es que estamos experimentando avances masivos en capacidades y en el ‘saber-hacer’. Si los aprovechamos de una manera determinada, dirigida y motivada, nos pueden dar un tremendo impulso. Yo espero algunos ODS ambiciosos y espero que uno de ellos sea erradicar la pobreza para 2030. No se puede conseguir nada más ambicioso que eso. Y puede que no se alcance pero es posible.

Las preguntas y respuestas han sido editadas por razones de espacio y claridad.
 
La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net