América Latina y el Caribe

  • Impacto socioeconómico en agenda de bioseguridad

    T.V. Padma

    09/10/12

[HYDERABAD] Una reunión sobre el tratado internacional de bioseguridad ha recomendado incluir los aspectos socioeconómicos de los organismos vivos modificados (OVM) junto con la investigación científica debido a su impacto sobre la salud y la biodiversidad.

La sexta reunión de las partes del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad, realizada la semana pasada (1-5 de octubre), acordó además establecer un grupo técnico compuesto por 40 expertos regionales, sobre consideraciones socioeconómicas de los OVM, definidos como “cualquier organismo vivo que posea una combinación nueva de material genético obtenido mediante el uso de la biotecnología moderna”.

El grupo de expertos incluirá científicos, economistas y científicos sociales, informó M. F. Farooqui, secretario especial del Ministerio de Medio Ambiente y Bosques de la India, quien presidió la reunión celebrada en Hyderabad, India.

El Protocolo de Cartagena es un tratado internacional de la Convención de Diversidad Biológica (CDB) para garantizar el manejo, transporte y uso seguro de los OVM que pudieran tener efectos adversos sobre la diversidad biológica y representen riesgo para la salud humana.

Durante la reunión se exhortó a los países a adelantar investigaciones sobre el impacto socioeconómico para reducir la brecha de conocimientos, compartir información sobre los métodos y experiencias de investigación de los OVM y comprometer a los institutos superiores de educación en la construcción de sus capacidades.

La decisión de incluir el tema del análisis socioeconómico fue uno de los dos logros importantes de un conjunto de 18 decisiones surgidas de la reunión de cinco días. La segunda fue la decisión de emitir orientación sobre la evaluación y manejo de riesgos de los OVM.

Pero la orientación “no es prescriptiva” y será perfeccionada posteriormente a niveles nacionales y regionales, acordaron los delegados.

“El documento de orientación es un ‘trabajo en progreso’ que los países están en libertad de revisar y ofrecer su retroalimentación de acuerdo a sus contextos nacionales específicos”, explicó a SciDev.Net S.R. Rao, asesor del departamento de biotecnología del ministerio de ciencia y tecnología de la India.

La reunión también hizo avances acerca del uso más eficiente del Centro de Intercambio de Información de Bioseguridad, (BCH por sus siglas en inglés), un mecanismo del Protocolo de Cartagena para ayudar al intercambio de información científica, técnica, medioambiental, jurídica y de construcción de capacidades sobre los OVM. Se añadirá una herramienta de códigos de barras de ‘enlaces rápidos’ para acelerar el acceso a la información en línea sobre los OVM.

Los delegados también adoptaron un nuevo plan de acción para el fortalecimiento de la capacidad nacional, que contiene métodos y objetivos con indicadores medibles.

Los planes incluirán el manejo y evaluación de riesgos, como el establecimiento de capacidades científicas para regular, manejar y controlar los riesgos de los OVM; manejar, transportar, empacar e identificar a los OVM; y establecer normas y procedimientos sobre responsabilidad y compensación por los daños resultantes de movimientos internacionales de los OVM.

El secretario ejecutivo de la CDB, Braulio Ferreira de Souza Dias, mostró su satisfacción con los resultados de la reunión.

Pero algunos delegados estuvieron en desacuerdo con lo que percibieron como un avance poco realista sobre responsabilidad y compensación de daños a la biodiversidad, y manejo y transporte de los OVM, incluyendo el etiquetado e información de estos productos.

“Se han ido mucho por las ramas. La reunión se centró en temas como la sensibilización y educación pública y el Centro de Intercambio de Información, sin abordar los temas centrales como el transporte internacional de los OVM”, puntualizó a SciDev.Net S. Falzi, miembro del grupo de la CDB sobre pobreza y biodiversidad.

Lea el blog de SciDev.Net sobre la reunión (en inglés)
 

Vea el video sobre el Protocolo de Cartagena en Bioseguridad