América Latina y el Caribe

  • Demencias, gran desafío de salud para América Latina

    Cecilia Rosen

    05/02/16

De un vistazo

  • Médicos de la región tienen aún poca preparación para detectar y diagnosticar demencias

  • Estas producen declinación gradual de función intelectual que pueden incapacitar a pacientes

  • Argentina, Costa Rica y México cuentan ya con planes regionales y Chile lo aprobaría este año

[BUENOS AIRES] Para 2030, aproximadamente 7.6 millones de personas habrán desarrollado algún tipo de demencia en el continente americano, con importantes efectos sociales y económicos para cada país, estima la Organización Mundial de la Salud.
 
Los retos para enfrentar este problema son similares a los de los países desarrollados, pero la región tiene un nivel mucho más bajo de preparación y poca conciencia de su importancia, asegura Facundo Manes, fundador y director del Instituto de Neurología Cognitiva de Argentina.
 
Por ejemplo los médicos carecen de capacitación y entrenamiento para detectar y diagnosticar correctamente los casos de demencia. “Incluso entre los neurólogos, un número sustancial de médicos hacen el diagnóstico sin especificar de qué tipo se trata”, escribe Manes en un editorial publicado en la edición impresa de The Lancet de enero.

“Los desafíos más importantes de la investigación son detectar la enfermedad cuanto antes y desarrollar drogas efectivas que modifiquen la biología de la enfermedad para utilizarlas desde la etapa inicial”.

Facundo Manes, Instituto de Neurología Cognitiva - Argentina


Contrariamente a la creencia popular, la demencia no es una enfermedad en sí misma sino un conjunto de síntomas producidos por enfermedades diferentes: algunas progresivas e intratables y otras pasibles y reversibles. Produce declinación gradual en la función intelectual que interfiere con el funcionamiento social, ocupacional o ambos.
 
El Alzheimer es la forma más común de demencia entre personas mayores.
 
Ulises Pérez, investigador y médico del Instituto Nacional de Geriatría de México, coincide con que el diagnóstico es un tema fundamental, pero “se aborda de manera correcta sólo en los ámbitos de la especialidad”.
 
“Los desafíos más importantes de las investigaciones actuales y futuras consisten en detectar la enfermedad cuanto antes y en desarrollar drogas efectivas que modifiquen la biología de la enfermedad para utilizarlas desde la etapa inicial”, apunta Manes.
 
En su “Estrategia y plan de acción sobre demencias en las personas mayores” (setiembre 2015) la Organización Panamericana de la Salud recomienda que cada país tenga su Plan Nacional de Demencia para el 2020, algo que ya han hecho Argentina, Costa Rica y México. Se espera que el gobierno chileno apruebe el suyo este año.
 
Manes, quien también es presidente del Grupo de Investigación en Afasia, Demencia y Trastornos Cognitivos de la Federación Mundial de Neurología, dice a Scidev.Net que “la necesidad más apremiante ahora es desarrollar e implementar una estrategia de cuidado de la salud que atienda las necesidades de las personas con demencia, así como de sus cuidadores”.

Y Pérez considera que estas iniciativas deberían incluir otra arista clave para el tratamiento de las demencias: la comunicación. Enfatiza que gran parte de la atención que requieren los pacientes es psicoterapéutica, lo que implica entrenamiento de médicos, pacientes y de la sociedad en general.
 
La estigmatización social y la mala información sobre este tipo de enfermedades, añade, es un desafío mayor para nuestros países, donde las enfermedades mentales no son percibidas aún como igualmente relevantes que otros aspectos de la salud.
 
Enlace al editorial en The Lancet Neurology