América Latina y el Caribe

  • Alta sensación de hambre entre adolescentes bolivianos

    Martín De Ambrosio

    13/05/16

De un vistazo

  • Estudio se basó en encuestas voluntarias a adolescentes entre 12 y 18 años

  • Consumo de tabaco se duplica entre quienes sienten más hambre

  • No se hallaron porcentajes significativos de consumo de alcohol, bebidas azucaradas u obesidad

La sensación de hambre entre adolescentes bolivianos es muy alta, predisponiéndolos al consumo de tabaco y a enfermedades no transmisibles (cardiovasculares, obesidad, cáncer), reveló un estudio.
 
Basándose en encuestas de percepción, anónimas y voluntarias, a 3.696 estudiantes de secundaria entre 12 y 18 años, el estudio encontró que 61,9 por ciento de participantes sintió algún tipo de hambre en los 30 días previos, al no tener una suficiente alimentación en el hogar.
 
Entre estos, el consumo de tabaco se duplica, quizás para hallar una sensación de saciedad y por el bajo precio de los cigarrillos en el país, señala el estudio. La sensación de hambre fue más prevalente entre estudiantes de más de 16 años (64,2%), hombres (64%), y habitantes de la región del valle (66,8%).

“Los adolescentes están en un momento de formar hábitos de vida, por lo que buscamos iluminar áreas de intervención antes de llegar a las enfermedades”.

Matthew Romo, Escuela de Salud Pública Urbana,  Hunter College


El trabajo también alerta acerca de otros factores asociados al hambre que predisponen a enfermedades no transmisibles y que causan el 59 por ciento de muertes en el país, como la falta de actividad física y la ausencia de nutrición adecuada mediante frutas y verduras.
 
El estudio no encontró porcentajes significativos de consumo de bebidas gaseosas azucaradas, ni de obesidad o consumo de alcohol, variantes que también fueron censadas.
 
“Los adolescentes están en un momento de formar hábitos de vida, por lo que buscamos iluminar áreas de intervención antes de llegar a las enfermedades”, explica a SciDev.Net Matthew Romo, autor del trabajo publicado en Preventing Chronic Disease (21 abril).
 
“Sería aconsejable aumentar el precio de los cigarrillos vía impuestos, porque sabemos que eso baja el consumo. Y, en las zonas más pobres (la región de los valles), donde hay más hambre, las comidas provistas por las escuelas deberían incorporar los alimentos que faltan así como estimular la actividad física, no solo en los horarios estrictamente escolares”, recomienda.
 
Andre Kengne, director de la Unidad de Investigación en Enfermedades no Transmisibles del Consejo Médico de Sudáfrica, quien no participó en el estudio, pide precaución al interpretar la falta de frutas y verduras como una causa del hambre, “en realidad el estudio muestra una asociación no causal”, advirtió.
 
Romo reconoce que por tratarse de encuestas no se puede afirmar con seguridad que el hambre cause la aparición de factores de riesgos, “pero sí sugiere que juega un rol muy importante en las enfermedades no transmisibles. Claro que necesitamos estudios más amplios para entender mejor cuál es este rol”, concluye.

Para Ana María Aguilar Liendo, investigadora de la Facultad de Medicina de la Universidad Mayor de San Andrés en Bolivia, el trabajo es muy pertinente porque involucra un grupo poco estudiado, “pero con gran potencial para realizar políticas de nutrición pública con enfoque preventivo”. Pero le gustaría conocer si los cuestionarios utilizados resultaron coherentes y si a la hora de responder todos los encuestados entendieron lo mismo en las diferentes regiones del país.

Enlace al artículo completo en Preventing Chronic Disease