América Latina y el Caribe

  • Venezuela prohíbe transgénicos incluso para investigación

    Andrea Small Carmona

    19/01/16

De un vistazo

  • Se prohíbe importación, comercialización, distribución y uso de productos vinculados a OGM

  • Sus mentores afirman que ayudará a promover la soberanía alimentaria

  • Ley propone figura de ‘semilla ancestral’: semillas orgánicas que tienen valor cultural

Una nueva ley de semillas que prohíbe de manera expresa la producción, uso y comercialización de organismos genéticamente modificados (OGM), fue aprobada por la Asamblea Nacional de Venezuela.  
 
Entre otras cosas, la nueva ley —aprobada el 23 de diciembre— establece la creación de un Centro Nacional de la Semilla y también prohíbe la investigación vinculada a los transgénicos, que requerirá de una autorización expresa del nuevo instituto.
 
Según Alejandro Pieters, investigador del Centro de Botánica Tropical del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), la ley obstaculizará el trabajo de los investigadores.

“Los científicos venezolanos estaremos de manos atadas para estudiar este tipo de biotecnología y tendremos que confiar ciegamente en datos de terceros”.

Alejandro Pieters, Centro de Botánica Tropical del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas.


“Los científicos venezolanos estaremos de manos atadas para estudiar este tipo de biotecnología y tendremos que confiar ciegamente en datos de terceros. Hasta Cuba, uno de los principales aliados ideológicos del gobierno de Nicolás Maduro, está abocado al estudio de los transgénicos”, dice.
 
“No creo que los transgénicos sean la respuesta mágica a todos los problemas, pero tampoco hay ninguna prueba científica de que sean perjudiciales para la salud y el ambiente”, precisa a SciDev.Net.
 
Pieters señala que la puesta en práctica de la ley será un reto casi imposible de cumplir pues también prohíbe la importación, comercialización, distribución y uso de productos vinculados a organismos genéticamente modificados
 
“Importamos muchos alimentos de Brasil y Argentina, dos de los productores de soya transgénica más grandes del mundo. ¿Evaluarán cada bulto importado de alimentos para ver si tiene o no trazas de transgénicos? Eso sin mencionar los textiles, porque el algodón es otro de los grandes cultivos transgénicos. En ese sentido, pienso que la ley es inaplicable”, sostiene.
 
Para los defensores de la ley, la prohibición de los transgénicos ayudará a promover la soberanía alimentaria.
 
“La ley impulsará la producción agrícola nacional, no tendremos que depender de los grandes monopolios internacionales que solo buscan patentar un conocimiento que le pertenece a la humanidad”, dijo Alfredo Ureña, ex diputado a la AN por el partido de gobierno y promotor principal de la ley.
 
Felix Moronta Barrios, investigador de biotecnología en el IVIC, cataloga a la ley de “anticientífica” y asegura que “denota un profundo y peligroso desconocimiento de los beneficios que la agrobiotecnología podría otorgarnos”.

“Los cultivos transgénicos permiten disminuir las pérdidas en el campo, aumentando el rendimiento agrícola y dando lugar a una mayor producción. Como ejemplo están nuestros vecinos sudamericanos y caribeños, quienes están adoptando la biotecnología moderna como complemento a su agricultura tradicional”, expresa.
 
Aún así, para Pieters la ley tiene algunos aspectos valiosos.
 
“El texto que fue sancionado propone la figura de la ‘semilla ancestral’, que tiene que ver con las semillas orgánicas que tienen un valor cultural. Aunque me parece que la definición no está muy bien delineada, creo que es un concepto interesante que vale la pena explorar”, señala.
 
Enlace a la Ley de Semillas de Venezuela.