América Latina y el Caribe

  • La ciencia sostenible necesita colaboración Sur-Sur

    Luisa Massarani

    28/09/15

De un vistazo

  • Las naciones pobres producen solo el dos por ciento de las publicaciones en ciencia sostenible

  • Las colaboraciones son dominadas por países ricos con pocos vínculos Sur-Sur

  • Para mejorar, las naciones pobres requieren políticas más estables y comunicar la ciencia

Hace quince años, el esfuerzo mundial reflejado en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) elevó esperanzas de un futuro más sostenible –así como dudas y controversias acerca del valor de esos objetivos.

La semana pasada (25 al 27 de setiembre), más de 150 representantes de gobierno asistieron a la cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York, donde se esperaba que adoptaran 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para tener éxito en los ODM como parte de la agenda de desarrollo post-2015.

Una gran pregunta es ¿cuál es el rol de la ciencia, la tecnología y la innovación en esta agenda global? Un informe de SciDev.Net producido con Elsevier, y lanzado esta semana en Nueva York, ofrece algunas claves.

 

“La capacidad científica en países de ingreso bajo y medio aún está construida como un castillo de arena, sin un cimiento sólido”.

Luisa Massarani, SciDev.Net


Producir más ciencia de la sostenibilidad

El informe, Ciencia sostenible en un entorno global, (en inglés) está basado principalmente en análisis bibliométricos de Scopus –la base de datos de Elsevier de resúmenes y citas de literatura revisadas por pares, que cubre 57 millones de documentos publicados por 5.000 editores en cerca de 22.000 revistas, series de libros y memorias de conferencias. También está basado en entrevistas con expertos del área.

El informe examina la ciencia de la sostenibilidad -definida como “la investigación que apoya y orienta al desarrollo sostenible”-, y cubre seis temas de investigación: dignidad, personas, prosperidad, planeta, justicia y asociaciones.

Nuestro análisis revela que la ciencia de la sostenibilidad genera cerca del tres por ciento de las publicaciones mundiales. Y los resultados totales de la investigación de campo aumentaron de 56.390 artículos en 2009 a 75.602 en 2013 –una tasa de crecimiento de 7,6 por ciento cada año, casi el doble del crecimiento promedio de todas las publicaciones de Scopus en el mismo período de tiempo.

Una pregunta importante aquí –que no estaba dentro de los objetivos de este informe- es cuánta ciencia ha sido traducida en acciones concretas que benefician a la sociedad.

Sabemos que hay una brecha de tiempo entre la producción de la investigación y su aplicación práctica. Pero dado que los formuladores de políticas han diseñado una agenda de desarrollo sostenible a quince años, necesitamos crear herramientas para que cada cierto tiempo podamos monitorear el impacto que la incorporación de la ciencia en esta agenda tendrá en la sociedad.

Nuestro informe también encontró que solo cinco países – Alemania, Australia, China, Estados Unidos y Reino Unido- acaparaban cerca del 64 por ciento de los resultados de la investigación entre el 2009 y 2013. China ha tenido la mayor tasa de crecimiento: el número de publicaciones chinas aumentó a más del doble en este periodo.

Aproximadamente tres cuartos de las publicaciones en ciencia de la sostenibilidad se produjeron en países de altos ingresos. Aquellos con bajos ingresos, que potencialmente serían los más beneficiados, solo producen un dos por ciento de las publicaciones en este campo.

“Sabemos mucho más de ciencia en el mundo desarrollado que en el mundo en desarrollo”.

Luisa Massarani, SciDev.Net



Ciencia colaborativa

También encontramos que la investigación en ciencia de la sostenibilidad es altamente colaborativa –lo cual es importante para la agenda post-2015, de acuerdo con el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon. En el prefacio de un informe lanzado a comienzos de este mes, él escribió que “alcanzar los ODS requerirá una asociación global aún más fuerte, complementada por asociaciones con múltiples grupos de interés para movilizar y compartir conocimiento, experiencia, tecnología y recursos financieros”.

Países tales como Alemania, Estados Unidos y Reino Unido han ido incrementando sus colaboraciones en ciencia sostenible. Pero gran parte de la colaboración en este campo ocurre entre investigadores de países de ingreso alto y medio-alto; de acuerdo con el informe, la colaboración entre países desarrollados y en vías en desarrollo se mantiene bajo.

Para los investigadores de países en desarrollo, las publicaciones colaborativas con colegas de países desarrollados contribuyen a un gran porcentaje de los resultados de su investigación en el campo. Esto sugiere la importancia de este tipo de colaboraciones como una manera de fortalecer la capacidad de investigación en el mundo en desarrollo.

En particular este informe destaca fuertes conexiones entre países africanos y regiones intensivas en investigación tales como Norteamérica y Europa occidental.

Cuánto de este trabajo colaborativo ha seguido las agendas y prioridades de los países pobres es otra de las preguntas que este informe propone para investigación futura.



Colaboración Sur-Sur

En su mensaje para el día de la Cooperación Sur-Sur de Naciones Unidas a inicios del mes, Ban Ki-moon hizo un llamado para acelerar el impulso del desarrollo a través del Sur global.
Sin embargo, hay un largo camino por recorrer antes de que haya una efectiva colaboración en investigación.

Nuestro informe resalta la limitada colaboración en ciencia de la sostenibilidad entre países de bajos ingresos. Pienso que la falta de buena infraestructura, así como de recursos humanos y financieros tiene parte de la culpa. La falta de políticas de investigación estables y a largo plazo es otra razón importante.

Un ejemplo simbólico –y triste- viene de mi propio país, Brasil. El informe clasifica a Brasil entre los primeros 15 países en producción de investigación para la sostenibilidad. Pero justo este mes, la comunidad científica se enteró que los políticos pretenden fusionar el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación con el Ministerio de Educación. Los rumores también dicen que la agencia principal de ciencia (CNPq, el Consejo Nacional de Investigación y Desarrollo) podría fundirse con otra agencia (CAPES, Coordinación para la Mejora de la Educación Superior).

Aún no está claro si la ciencia brasileña sobreviva o no a este ‘terremoto científico’. Pero estos cambios son una prueba del hecho de que la capacidad científica en países de ingreso bajo y medio aún está construida como un castillo de arena, sin un cimiento sólido. Estos países están luchando con lo básico y no siempre están en posición de unirse a colaboraciones internacionales.

Esto destaca el papel de la comunicación de la ciencia, y en particular de los medios masivos, para fomentar la colaboración Sur-Sur. Sabemos mucho más de ciencia en el mundo desarrollado que en el mundo en desarrollo. Si queremos que la ciencia esté en el corazón del desarrollo –y lo queremos-, la ciencia para la sostenibilidad debe estar visible en y a través de diferentes partes del mundo.

Luisa Massarani es la Coordinadora de SciDev.Net para Latinoamérica y el Caribe.

La versión original de este artículo se publicó en la edición global de SciDev.Net